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Gallardo ha publicado María y yo, un libro de dibujos y palabras que nos cuenta cosas de su hija María, que tiene autismo. El libro provoca emociones difíciles de expresar sin recurrir a lugares comunes, al menos a quien como yo tiene un hijo en edad de jugar , de descubrir cosas y de mostrar su afecto aunque sea con torpeza. Uno se siente afortunado y también ligeramente culpable por serlo. Y sobre todo uno siente la necesidad de quitarse el sombrero ante Miguel…y ante May, la madre de María.

Este libro me ha hecho entender de pronto por qué nunca me siento incómodo con María, aunque su peculiar manera de comunicarse siempre me pille con el paso cambiado. Desde que la conocí ellos me hicieron entrar sin darme cuenta en una escala de comportamiento distinto, a base de corazón, tenacidad y sentido del humor, los mismos ingredientes que han fraguado el libro. En él Gallardo reprocha varias veces a la gente sus miradas confusas, tensas y hasta censoras sobre María y sus aparentes salidas de tono. En descargo de ese público tengo que decir que no han tenido la suerte de acercarse a ella de la mano de sus padres, y también que ahora pueden redimirse leyendo el libro.

Todo esto es tan importante que hasta da reparo comentar lo grande que es Gallardo como dibujante y la lección de dibujo que contienen las páginas de María y yo. Últimamente lo prefiero cuando deja a un lado su virtuosismo y su enorme cultura visual y se lanza a pelo a poner sus experiencias y emociones negro sobre blanco.

María y yo está editada por Astiberri Ediciones y es fácil de encontrar. No hay excusa.