Mi amigo Óscar Caamaño, pedagogo de Santa Fé (Argentina) me ha hecho llegar un comentario sobre el artículo EL ROTO y cuatro cosas sobre la lectura que reproduzco:

“El artículo del blog aborda algunos temas comunes con lo que ocurre por aquí. Generalmente las evaluaciones de las agencias gubernamentales, aplicadas masivamente sobre una población harto heterogénea, dejan mucho que desear. La viñeta de El Roto resulta también muy significativa. ¿Para qué le sirve a un niño o a un adolescente leer? Creo que las campañas de lectura deberían construirse a partir de esa pregunta.
Más allá de los usos pedestres cotidianos de la comunicación escrita (publicidad, información, trámites…) las verdaderas utilidades de la lectura son la del conocimiento, en sentido profundo, y la del placer estético. Esos son los motivos de la lectura que importan porque pueden convertir a una persona en lectora par toda su vida, en alguien que ejerce la lectura como parte de su dieta existencial, ciudadano pleno de la cultura letrada que ha sido un logro histórico de la humanidad y que permite superar las fronteras del tiempo, del espacio y de las apariencias . Y eso no se consigue con campañas de promoción que apuntan a la cantidad más que a la calidad, y a tranquilizar las conciencias. Tampoco con “estrategias” de enseñanza modernizadas. Aunque todo eso pueda ayudar en algo, lo esencial es la mediación de un buen lector que acompañe en el proceso de descubrimiento de aquellos sentidos profundos que mencionaba. Y de esos hay pocos, porque la escuela encara la lectura como un entrenamiento escolar, no como una práctica de vida. Las evaluaciones deberían proponerse develar qué tales lectores somos los docentes; tal vez allí hay un punto clave.”

Óscar Caamaño - que edita el blog http://bolsillitos.blogspot.com - habla de dos cosas importantes: conocimiento y placer estético. La otra pregunta es si la industria editorial se mueve en función de tales preocupaciones. Una vez más hay que remitir a Gustavo Puerta Leisse, que da respuesta cumplida a esta cuestión en la segunda parte de su artículo “Daños colaterales a la literatura infantil”. Esta vez el subtítulo es “La consolidación del libro de autoayuda”. No me resisto a citar su arranque: “La industria editorial y la industria farmacéutica han experimentado un crecimiento similar en las últimas décadas.” La continuación en Educación y Biblioteca , nº 163 enero/febrero 2008.