Mi amigo Perico Pastor envió esta carta un poco antes de la estampida vacacional. Sigue siendo actualísima por dos razones: una, jueces y fiscales se empeñan en llevar a juicio a los autores de la famosa portada de El Jueves; dos, lo que está bien dicho está bien dicho antes, durante y después. Tampoco vamos tan sobrados de opiniones sensatas como la de Perico , que si por mi fuera sería texto complementario de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, y de obligado conocimiento para los objetores de la misma.

Esto no es un carta de solidaridad con El Jueves.

Los abajo firmantes, dibujantes, escritores, locutores, trabajadores varios de la cultura y la comunicación, y, por qué no, algún que otro jurista, queremos expresar nuestra preocupación por los argumentos que han llevado al Juez Del Olmo a ordenar el secuestro del último ejemplar de la revista El Jueves, a instancias del Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, Sr. Javier Zaragoza, y del Fiscal General del Estado, Sr. Conde-Pumpido. Confiados en que nuestra Constitución defiende tanto la libertad de expresión como la dignidad de la Corona, no vamos a sumarnos al coro de voces ultrajadas que se han alzado para defender a una y/o a otra. No.

Lo que nos preocupa es que tres sesudos varones, adultos, que además ejercen puestos de máxima responsabilidad en la ordenación legal de nuestro país, declaren que la postura amatoria ilustrada en la portada de El Jueves secuestrado, es (sic) “claramente denigrante, y objetivamente infamante”. Hombre, no.

Los abajo firmantes, ciudadanos de todos los sexos y opciones sexuales que también protege la Constitución, confesamos sin sonrojo que hemos gozado y estamos dispuestos a gozar de la mentada postura siempre que la ocasión y la pareja lo requieran, y nos ofende y nos duele la calificación del juez y los fiscales. No tenemos nada en contra de posturas más tradicionales, que también practicamos y practicaremos mientras el cuerpo lo pida y aguante. Por otra parte, si bien los Srs. Del Olmo, Conde Pumpido y Zaragoza son muy dueños de no practicar la mencionada postura, que tantas satisfacciones, y algunas risas, nos ha proporcionado, no debieran permitir que su ardor misionero les hiciera extralimitarse en sus funciones, e inmiscuirse en la intimidad de los demás.

Don Felipe y Doña Leticia son una pareja claramente enamorada, y han engendrado dos hijos. El Jueves no pretende calificar el cómo. ¿El Juez Del Olmo si? Reléase el Cantar de los Cantares, antes de precipitarse a hablar de vejaciones e infamias.

Perico Pastor y …