Masereel (2): una historia sin palabras

Publicado el sábado 2 de junio de 2012 | Archivado en Exili

De todas las obras de Masereel, La Ciudad es la que ha dejado más imágenes para la retina. Obras como La Idea o Viaje Apasionado también son relativamente conocidas. La primera fue publicada por Iralka, el mismo sello que editó  La Ciudad por primera vez en España, sin que ningún medio de comunicación importante ni los críticos del ramo dieran fe de ello. Viaje Apasionado también ha sido publicada dos veces: hace veinte años por Muchnik en una magnífica edición ya descatalogada, y más recientemente , en 2004, por Enlace.

Pero fuera de nuestra línea de visión quedan  auténticas joyas como Una historia sin palabras o Mi libro de horas. Thomas Mann dijo de esta última que era la mejor película que nunca había visto. Y fue Ediciones del Instituto de lenguas Modernas, de Barranquilla (Colombia) quien editó ambas en 1981, con epílogo de Hermann Hesse y prólogo de Thomas Mann, respectivamente. Hasta hace poco aún se podía encontrar ejemplares de ellas en ciertas librerías españolas, medio sepultados por el inevitable alud de novedades de corta vida e interés aún más corto.

Una historia sin palabras en particular, me parece una lección de narrativa y de penetración en el comportamiento humano. A lo largo de sesenta planchas Masereel explica la dimensión depredadora del acto de seducción amorosa, y hace que lo más complejo se muestre de la manera aparentemente más simple. A la vista de una cosa como ésta uno ya puede oir el calificativo de “novela gráfica” sin que le suene pretencioso o simplemente imbécil.

Frans MASEREEL

Publicado el lunes 28 de mayo de 2012 | Archivado en Exili

Editorial Nórdica ha publicado hace poco La ciudad (La Ville)  una novela en imágenes de Frans Masereel, y auténtico clásico de la narración gráfica y del arte del siglo XX, el llamado menor, por supuesto.

Nórdica no es una editorial que se caracterice por la solidez de su dirección de arte, pero siempre habrá que agradecerle la oportunidad de esta edición y su buena mano con los medios de comunicación, algunos de los cuales han concedido por primera vez atención destacada a la figura y la obra del dibujante y grabador belga.

Masereel ha sido en cierto modo eclipsado por la gigantesca personalidad de George Grosz – de quien fue amigo – y su reconocimiento confinado a los dibujantes e ilustradores que siempre le hemos reivindicado como un maestro. De ideas revolucionarias como el alemán, pero de una genialidad distinta en su arte. Grosz creó un lenguaje que se ha prolongado y renovado a lo largo de décadas en el mundo de la expresión plástica. Masereel, menos versátil, menos exhuberante, tal vez menos dotado, llevó el arte de la narración en imágenes a un grado de perfección y sutileza difícil de igualar.

Que La ciudad no se quede en un afortunado accidente editorial. ¿Por qué no una colección Masereel? Hay títulos y calidad de sobras para sostenerla y no cansarse.

27 de enero

Publicado el domingo 29 de enero de 2012 | Archivado en Exili

Es el día de mi cumpleaños y durante mucho tiempo me enorgullecí de compartir onomástica nada menos que con Mozart. Mi satisfacción acabó cuando supe que también era el “Día del Holocausto”,  porque el 27 de enero de 1945 las tropas soviéticas habían liberado el campo de exterminio nazi en Auschwitz-Birkenau. Desde entonces cada vez que cumplo años no puedo dejar de pensar – y mira que me da rabia – en ese episodio de barbarie aparentemente lejano, pero que asoma el hocico en tantos acotecimientos de nuestro propio tiempo.

Hace pocos días, el pasado 25 de enero, el filósofo Reyes Mate, leyó un magnífico discurso en el Palau de la Generalitat de Catalunya a propósito del asunto, delante de la crème de nuestra sociedad, dispuesta a mirarle la cara al monstruo siempre que sea domingo o festivo y no haya nada mejor que hacer. Es un discurso que habla de la memoria y también y sobre todo de los agujeros de la nuestra, por donde circulan jueces corruptos, historiadores equidistantes y profesores de ética muy mediática.

Me acordé también de una imagen  que realicé para El Periódico de Catalunya hace dos años, que ilustraba un artículo de Josep Lluís López Burniol a propósito de tan triste celebración. La pongo para que todo quede un poco menos árido, si es que tal cosa fuera posible.

Exilios

Publicado el sábado 21 de enero de 2012 | Archivado en Exili

Según el calendario, hacía cuatro años que no se escribía una sola palabra en este blog.

Fui a por tabaco y al parecer entré en un bucle espacio-temporal. Eso explicaría por qué ya no me apetece fumar aunque en mi cabeza sólo hayan pasado un par de días desde que salí de casa.

Sea como sea, todo indica que mientras tanto  ha estallado una crisis mundial de grandes proporciones y los ánimos andan encrespados. Para mi todo es muy raro, así que si ustedes están de acuerdo, hacemos como que aquí no ha pasado nada y yo sigo con lo mío. Buenas tardes (o días, o noches).